La historia de un ritual que se ha hecho país
En Cataluña hay comidas que son mucho más que comer. La calçotada es uno de ellos. Pero… ¿de dónde sale todo? ¿Cómo puede que unos brotes de cebolla asados hayan acabado convirtiéndose en una de las celebraciones más queridas del invierno?
La leyenda más popular: el Xat de Benaiges y el “descubrimiento” accidental
La versión más conocida sitúa su origen en Valls, a finales del siglo XIX, y tiene nombre y apodo: Benaiges, conocido como el “Xat de Benaiges”. Según esta tradición, asó a la brasa unos brotes tiernos que salían de una cebolla vieja y, al verlos quemados por fuera, peló las capas chamuscadas. Dentro encontró la sorpresa: una textura tierna y un sabor dulce que invitaban a repetir.
A partir de ahí, el gesto se fue extendiendo a las masías y encuentros de la zona, y el calçot empezó su camino hacia la popularidad.
Cuando la calçotada se hizo "cultural"
Existe un momento clave en la evolución de la calçotada: cuando pasa de ser una comida local a convertirse en una fiesta compartida.
A mediados del siglo XX, la Peña Artística l’Olla impulsó las llamadas calçotadas artísticas: veladas con poesía, música y teatro… y, cómo no, calçots en salsa, carne a la brasa y muchos brindis. Se conservan programas (por ejemplo, el de febrero de 1948) que describen perfectamente este espíritu: cultura y gastronomía cogidas de la mano.
Calçot: un nombre que explica cómo se cultiva
El mismo nombre te da ya una pista del origen. «Calçot» viene del verbo calzar, que significa amontonar tierra alrededor de los brotes para que crezcan blancos, largos y tiernos. Es un cultivo realizado con paciencia y oficio.
La protección de la calidad: el Calçot de Valls y la IGP
Con los años, la tradición se extendió por toda Cataluña, pero la raíz sigue siendo vallense. Y para proteger su origen y calidad, el Calçot de Valls cuenta con Indicación Geográfica Protegida (IGP), con una zona de producción definida (Alt Camp, Baix Camp, Tarragonès y Baix Penedès, entre otros).
¿Y las teorías alternativas?
Como ocurre con muchas tradiciones populares, hay quien apunta a posibles antecedentes antiguos. Pero, en estos momentos, no hay pruebas concluyentes que desplacen el relato del Xat de Benaiges y la consolidación en Valls.
Trae ÈTIM a tus calçotadas
Y si hay algo que acaba de redondear cualquier calçotada, es un vino que encaje de verdad.
Este mes te lo ponemos fácil con dos opciones ÈTIM que funcionan de maravilla en una calçotada:
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Perfecto para la primera parte: calçots. Si compras 3 botellas de ÈTIM L’Antull, te llevas un enfriador .
ÈTIM El Viatge:
Ideal cuando ya entran en juego las carnes a la brasa y la calçotada toma cuerpo. Si compras 3 botellas de ÈTIM El Viaje, te llevas una bomba al vacío.
Así que ya lo sabes: enciende el fuego, ponte el babero… y lleva ÈTIM a tu calçotada.