En la Cooperativa Falset Marçà hace tiempo que tenemos claro que el futuro del sector oleícola pasa por hacer más con menos, por aprovechar mejor los recursos y por pensar en clave colectiva. Por eso participamos en el Proyecto INDUSANVA, una iniciativa que afronta un reto muy presente en las cooperativas productoras de aceite: la gestión de el orujo de oliva, el subproducto que queda después de la extracción del aceite.
La sansa ha sido tradicionalmente un problema logístico, económico y ambiental. En cada campaña oleícola se generan grandes cantidades y, si no se gestiona adecuadamente, puede convertirse en un coste y una fuente de impacto ambiental. Pero desde la cooperación y la innovación también puede ser una oportunidad.
Un proyecto cooperativo con visión de territorio
INDUSANVA está coordinado por el Clúster Bioenergia Catalunya, con el apoyo de Federación de Cooperativas Agrarias de Catalunya, y cuenta con la participación de diversas cooperativas del territorio: Unió Fruits, Olibar de Mayales, Agrícola San Isidro, Agrícola La Bisbal de Falset y la Cooperativa Falset Marçà.
El proyecto parte de una idea clara: transformar el orujo de aceituna en un recurso con valor energético e industrial, a través de un modelo cooperativo, sostenible y replicable, adaptado a la realidad rural catalana.
De residuo a recurso: economía circular aplicada
El orujo de aceituna está formada por restos de pulpa, piel, fragmentos de hueso y agua. Es un material complejo, pero con gran potencial como biomasa. INDUSANVA estudia la viabilidad de crear una planta cooperativa de valorización, capaz de convertir ese subproducto en energía o en otras aplicaciones industriales, cerrando así el círculo productivo.
Esta forma de entender el proceso encaja plenamente con los principios de la bioeconomía circular: reducir residuos, reaprovechar materiales y generar nuevos flujos de valor a partir de lo que antes se descartaba. Para nosotros, esto no es sólo una cuestión técnica, sino también una forma responsable de relacionarnos con el territorio.
Impacto económico, social y ambiental
Uno de los aspectos que más valoramos de INDUSANVA es su mirada integral. No se trata únicamente de producir energía o mejorar la eficiencia, sino de hacerlo incorporando criterios ambientales, sociales y territoriales a lo largo de toda la cadena de valor.
El proyecto prevé:
- Nuevos ingresos para el sector oleícola, reforzando la viabilidad económica de las cooperativas.
- Dinamización económica y creación de ocupación en municipios que afrontan procesos de transición productiva.
- Reindustrialización verde, basada en recursos locales y modelos sostenibles.
- Liderazgo cooperativo en innovación energética y gestión de subproductos agrarios.
Todo esto es posible gracias a un presupuesto total de 179.888,16 €, subvencionado por ACCIÓ, que permite impulsar los estudios, pruebas y análisis necesarios para sentar las bases del modelo.
Una forma de hacer que nos representa
Desde la Cooperativa Falset Marçà entendemos a INDUSANVA como una extensión natural de nuestra forma de trabajar: cooperar, innovar y pensar a largo plazo. Creemos que el futuro del mundo rural pasa por proyectos compartidos, arraigados en el territorio y capaces de generar valor más allá del producto final.
Ahora que acabamos de presentar el nuevo aceite, nos parece el momento idóneo para explicar este proyecto. Porque detrás de cada botella de aceite no sólo hay olivos y esfuerzo, sino también una voluntad clara de hacer las cosas mejor, cuidando el territorio y buscando soluciones que beneficien al conjunto del sector.
INDUSANVA es un paso más en ese camino. Un proyecto que mira al futuro sin perder de vista lo que somos: cooperativa, territorio y compromiso compartido